El aura del hombre es como un globo gigante, y este globo no está lleno ni de oxígeno ni de
helio, sino del flujo de energía que emiten los siete chakras. Cuanto más grande
sea el globo, más puede Dios entregar su conciencia en los planos de la Materia.
Estos chakras están situados en la base de la columna, entre la base de la columna y el
ombligo, sobre el ombligo, sobre el corazón, sobre la garganta, sobre la frente y en la coronilla.

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